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Existe un problema de inhibición del deseo sexual cuando se produce una ausencia continuada o recurrente de interés por iniciar o mantener una actividad sexual, tanto solo/a, como en compañía. Y también una ausencia de fantasías sexuales.

Hoy en concreto, nos centraremos en los problemas de deseo entre hombres, relacionados con estrés laboral y la aparición de disfunciones sexuales.

Tradicionalmente, problemas de bajo deseo sexual siempre se han relacionado más con la mujer que con el hombre. Existe una presión social muy fuerte respecto al deseo sexual masculino. En el imaginario colectivo aparece la imagen de un hombre hipersexual, que siempre tiene ganas y está dispuesto a mantener relaciones sexuales en cualquier momento. Y nos resulta difícil concebir, que a veces, pueda no ser así. Por lo que dicha presión social hace que la falta de apetencia sexual no se viva con normalidad, y afecte a su autoestima y su identidad viril. Como resultado de todo ello, pueden tardar años en consultar con un profesional la dificultad que están atravesando. Suelen negar u ocultar el problema como mecanismo de defensa habitual, y desviar la atención hacia otros temas, a veces incluso culpabilizan a la pareja de su disfunción, lo que deteriora la relación de pareja.

Pueden ser diferentes las causas y los factores que influyen en la disminución del deseo sexual en los hombres. Alguno de ellos tiene que ver con los problemas de pareja, disminución de la atracción hacia la pareja, estados depresivos y trastornos de ansiedad, problemas médicos, familiar o económico, preocupación por temas profesionales o financieros.

La sexualidad se ve muy afectada por estados de ánimo negativos. En los hombres la falta de deseo aparece muy a menudo relacionada con el estrés laboral y el cansancio. Normalmente suelen consultar hombres que se vuelcan mucho en su profesión, centrando todos sus esfuerzos en el plano laboral, y que viven con altos niveles de presión.

En el tratamiento, deberemos trabajar el manejo y la gestión de ese estrés laboral o de cualquier otra índole, y el manejo de las prioridades.  Además de fomentar una relaciones sexuales más positivas y libres de exigencias, donde el placer y el disfrute sean los protagonistas.

Por otro lado, otro factor muy importante causante de disminución del deseo sexual en el hombre, tiene que ver con padecer previamente alguna disfunción sexual, como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil. Tras experimentar repetitivamente relaciones sexuales frustradas, acaban por evitar esas situaciones sexuales ya que les generan ansiedad (por no responder ante la pareja, por dudar de sus propia virilidad, etc.) y desarrollan como consecuencia, la falta o inhibición de deseo. No desearlas, es la manera que tienen de protegerse de la sensación de fracaso recurrente.  En estos casos, la resolución de la disfunción previa, suele mejorar, elevar y recuperar el deseo sexual espontáneamente.

Si estás atravesando una situación similar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros para ayudarte.  Según nuestra experiencia, solemos obtener excelentes resultados terapéuticos de estas disfunciones sexuales. En poco tiempo podrás recuperar una vida sexual satisfactoria y de calidad. ¡Lo mereces!