Las preocupaciones excesivas pueden terminar alterando la salud mental de cualquier persona. La situación política, la incertidumbre laboral e incluso la situación sanitaria inciden en nuestras preocupaciones. A continuación, analizamos sus características y síntomas más habituales para facilitar su identificación.

¿Qué es la preocupación excesiva?

Se trata de un pensamiento constante e invasivo en el que se vislumbra algún tipo de amenaza para el bienestar de la persona (trabajo, salud, organización, pareja, hijos, finanzas…). Estos pensamientos son continuados en el tiempo y a la persona le resulta complicado deshacerse de ellos, generando ansiedad e inquietud.

¿Cuáles son los síntomas?

El principal es la ansiedad por el futuro laboral, familiar o personal. Se cae en la anticipación de las posibles consecuencias y siempre desde el punto de vista negativo. Otros síntomas son:

  • Una sensación permanente de amenaza.
  • La pérdida de motivación. A veces incluso apatía y tristeza.
  • Diversos problemas de concentración y de memoria.
  • Tensión muscular generalizada.
  • Cefaleas que no desaparecen.
  • Insomnio generalizado.
  • La pérdida del deseo sexual.
  • Varias alteraciones en la dieta.
  • Nerviosismo sin causa concreta.
  • Taquicardias, opresión en el pecho y nudo en el estómago.


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¿Cuándo es recomendable ponerse en manos de un profesional?

Debemos recordar que el cerebro se encarga de mantenernos alerta ante cualquier posible peligro. Cuando la preocupación se convierte en permanente es cuando hay que actuar. Para conocer en qué punto estamos, podemos formularnos las siguientes cuestiones:

  • ¿Afecta la preocupación a mi vida privada y profesional? ¿Y a mi salud física y mental? ¿Me impide disfrutar del ocio y desconectar?
  • ¿Me estresa la incertidumbre, la novedad, el cambio, las críticas, el desorden y la desorganización? ¿Necesitas tenerlo todo contralado? ¿Necesitas tener certezas, seguridad y soluciones a todo?
  • ¿Me exijo demasiado y tolero mal el error, el fracaso y los resultados intermedios?

 

Si se responde de manera afirmativa a estas preguntas, es altamente recomendable que un psicólogo analice el caso y proponga algún tipo de terapia.

¿En qué consiste la terapia?

La terapia es integradora. Se trabaja la organización y la gestión del tiempo, se fomenta el autocuidado y las rutinas gratificantes, se potencia el autoconocimiento, se aprende a entender y manejar las emociones, se prioriza el cambio de pensamiento más ajustado a la realidad cambiando una postura anticipatoria/catastrofista por otra más preventivo/resolutiva y finalmente se dotan de herramientas para mejorar las situaciones externas que obstaculizan el bienestar (comunicación, lluvia de ideas, etc.)

Para todo lo anterior, es imprescindible contar con el apoyo de psicólogos con la formación y la experiencia profesional correspondientes. La empatía y la conexión con el paciente son un excelente punto de partida. Trazar objetivos y aportar técnicas y pautas se hace esencial.

Somos especialistas en terapias para superar las preocupaciones excesivas. Invitamos a quien necesite una valoración profesional a contactar con nosotros. Diseñamos a medida cada propuesta y nos esforzamos por conseguir que cada persona supere la situación que está viviendo gracias a nuestras técnicas. Solo así es posible emprender una etapa personal más optimista.

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