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Sandra Bermejo, experta en Psicoterapia Integradora

Ansiedad, me consumes

A mí, a ti y a la mayoría en algún momento de nuestras vidas. Ansiedad, me consumes, pero muchas veces ni siquiera te identifico, y otras me acostumbro a que vivas conmigo. A veces, estamos preocupados o inquietos todo el día por cosas que aparentemente no tienen importancia. Preocupados sobre si habremos hecho o dicho algo que moleste a los demás, si estaremos haciendo bien nuestro trabajo o qué pasará en el futuro. Nos cuesta tomar decisiones incluso cuando vamos a hacer la compra al supermercado y estamos media hora para decidir si compramos pollo o pavo. O pedimos una coca-cola y no sabemos si la queremos normal, light, zero o sin cafeína. Nos falta el aire en ocasiones y nos cuesta respirar o notamos presión en el pecho. Tardamos mucho en dormirnos aunque estemos muy cansados o nos despertamos en mitad de la noche. Tenemos constantemente un nudo en la garganta o tenemos que beber mucha agua porque se nos seca la boca.

A veces, simplemente, queremos bajarnos de la vida, y no sabemos muy bien porqué. Sentimos que no tenemos el control de la situación, ni de nosotros mismos y estamos tan susceptibles que todo nos molesta, hasta que nos den los buenos días. No tenemos ni idea de qué nos está pasando, pero nos entran ganas de atracar el frigorífico o, mejor aún, la pastelería de la esquina y comer como si eso fuera la panacea, que sabemos que no, pero nos da igual.

Sí, seguro que todo esto te suena. ¿A ti también te ha pasado o te pasa? Este tipo de cosas nos pasan a todos. Es normal. Pero cuando esto afecta de forma negativa a nuestra vida cotidiana, hablamos de un problema.

Todos hemos oído hablar de la ansiedad. Todos conocemos a alguien que haya tenido, o incluso la hemos sufrido nosotros mismos, ya que es uno de los trastornos más frecuentes en el ámbito de la salud mental, y uno de los principales motivos de consulta en Atención Primaria. Sin embargo, muchas veces, no terminamos de tener claro en qué consiste tener ansiedad, ni sabemos diferenciarla de otros cuadros. Esto, probablemente, se debe a que puede manifestarse de diversas maneras y por múltiples causas, lo que hace que, a veces, sea complicado darnos cuenta de qué nos está pasando y por qué. Lo importante es conocer sus síntomas, que se expondrán a continuación. Para poder identificar lo que nos sucede, si puede ser ansiedad o no, y buscar medios que nos ayuden a paliar nuestro malestar.

Si prefieres hacer una consulta más personal, siempre puedes hablar con nosotros. Contacto

Los síntomas de la ansiedad, aparte de ser muy variados, se pueden manifestar en tres niveles:

  1. Fisiológico: aquí incluiríamos todas las manifestaciones físicas, desde la opresión en el pecho, las taquicardias o las dificultades para respirar, hasta otros aspectos más generales, sutiles o difusos que, a veces, no relacionamos directamente con la ansiedad, como dificultades para dormir, alteraciones en la respuesta sexual, cansancio, molestias en el estómago, dolor de cabeza o tensión muscular. Es cierto que estas manifestaciones pueden estar asociadas a otras patologías, por eso tenemos que estar atentos a si aparecen de forma aislada o junto a otras alteraciones, y en qué situaciones o circunstancias.
  2. Conductual: este nivel abarcaría aquellos aspectos que se producen a nivel motor, como fumar, comer en exceso, acciones o movimientos repetitivos sin una finalidad concreta, tendencia a evitar ciertas situaciones, o un estado de alerta e hipervigilancia constantes, incluso en aquellas situaciones en las que no existe ningún peligro. Son los síntomas más visuales y objetivos, ya que los ve uno mismo y también los pueden percibir los demás.
  3. Cognitivo: se refiere a los aspectos más subjetivos, como dificultades para mantener la atención (lo que también tendría repercusión en la memoria), anticipaciones constantes, sentimientos de miedo o temor, dudas o inseguridad, preocupación, pensamientos recurrentes, dificultades para tomar decisiones, sensación de agobio, ganas de huir, sentimiento de vacío… Puede que sean los más difíciles de identificar, o a los que más cuesta ponerles palabras, porque muchas veces no estamos familiarizados con nuestras emociones o pensamientos más profundos, ni nadie nos enseña a gestionar todo lo que pasa dentro de nosotros.

Este compendio de síntomas puede tomar forma de diversas maneras en cada persona. Por ello presta atención a cómo te sientes en tu día a día. Si hay algo que te dificulta afrontar tu rutina, a cualquiera de estos niveles (fisiológico, conductual o cognitivo). Si esto es así, intenta no obviarlo, y pon más atención en ello para que puedas identificar lo que te está pasando y buscar soluciones. Sobre todo, en los casos en los que estas manifestaciones no aparecen de forma puntual, sino que se prolongan en el tiempo y se instalan en tu vida. Ten en cuenta que aunque tú no los hayas invitado a que vengan, ni a quedarse, sí que va a estar en tus manos y va a depender de ti decidir cómo quieres gestionar estos síntomas, entender por qué han aparecido y ver qué puedes hacer con o contra ellos. No dejes que la ansiedad te consuma, busca herramientas y recursos para hacerle frente antes de que acabe contigo.

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Si prefieres leer más sobre ansiedad sobre como podríamos ayudarte. Ansiedad

Estamos a tu entera disposición.

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