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Dentro de la Psicología existen distintos enfoques: humanista, cognitivo-conductual, psicodinámico, sistémico…

Podría decirse que cada una de estas perspectivas se centra en unos aspectos a la hora de conceptualizar al individuo. Por ejemplo, la Psicología Sistémica concibe a la persona como miembro de un sistema (la familia, entre otros) del que hay que entender su funcionamiento para poder explicar qué está pasando. Pone el foco en las interacciones, la comunicación y los roles de cada miembro del sistema. Y considera que a la persona se la comprende dentro de este, no de forma aislada al grupo.

Por su parte, la Psicología Cognitivo-Conductual está centrada sobre todo en los pensamientos y los actos de cada individuo. Su modelo de terapia interviene directamente sobre ambos. Es una corriente que resulta muy útil para abordar los síntomas de la ansiedad, por ejemplo.

En cuanto a la Psicología Humanista, quizás sea la corriente más filosófica de todas, y la más centrada en el valor humano de la persona. Aborda la búsqueda del sentido de la vida o la libertad de decisión, entre otros aspectos.

El caso es que existen muchas corrientes dentro de la Psicología, y hasta hace no mucho parecía que los psicólogos teníamos que decidir entre una de ellas, como si fuesen incompatibles. De hecho, ha habido (y hay) muchas guerras internas, y gran parte de estos enfoques surgieron como reacción a otros.

Todos los pensamientos de la psicología llevan a las personas

Personalmente, es algo que todavía no entiendo. Cuando pienso sobre ello, siempre aparece en mi cabeza la frase “todos los caminos llevan a Roma”. Porque, al final, todas estas corrientes, no son más que diferentes formas y maneras de llegar a entender a las personas, su mente y su comportamiento. Y distintas maneras de tratar lo que acontece. Pero todas con un objetivo común: el bienestar y desarrollo del ser humano.

Creo que todas son igual de necesarias, y se complementan entre sí. De aquí nace la Psicoterapia Integradora. Del deseo de reconciliar y aunar todos estos enfoques, para unificar distintas técnicas y perspectivas que nos permitan tratar a la persona de forma holística. Es decir, teniendo en cuenta los planos afectivo, cognitivo, fisiológico, e incluso espiritual.

Un enfoque integrador, como psicólogo te permite contar con un gran número de herramientas y recursos, para poder usar en función de la persona que tengas enfrente, y del momento en que se encuentre.

Te da gran flexibilidad y capacidad de actuación. ¿Para qué elegir si sirve todo, y todo será útil en algún momento?

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