Personas a las que hemos ayudado

La frase de “gran profesional, mejor persona” está muy usada, pero es que de Paz no se puede decir otra cosa, porque además de ser increíble en su trabajo y estar sobradamente cualificada, tiene el valor añadido de ser enormemente humana y volcarse con cada persona de una forma muy especial. Desde el primer día que la conoces y ves su mirada sabes que has dado con la persona adecuada.

Paz fue mi “muleta” durante un período difícil de mi vida. Y aún hoy recuerdo muchas de sus palabras. Paz eres maravillosa como profesional y como persona. Tu honestidad, tu dulzura, tu sensibilidad y tu sinceridad me acompañan siempre.

Paz de Roda me guió hace unos 10 años. La recuerdo salpicada de humanidad, cercanía, esfuerzo y persistencia. Mi situación era la de una olla a presión explotando, y siempre tuvo su sensibilidad muy a la par que su profesionalidad y confianza en mí. Me llevó de la mano a conocer mi valentía. Gracias.

Para mí fue un antes y un después. Conocer a Paz ha sido una de las cosas más importantes en mi vida. Me ayudó muchísimo a salir de algunas situaciones difíciles, pero no sólo eso, como profesional un diez y, como ser humano un 100. Es rigurosa en su trabajo, pero a la vez dulce, cercana, sencilla y su cariño y ayuda no termina en la terapia, ella sigue pendiente de saber cómo estoy  y percibo su cariño y apoyo continuamente.

Creo haber conocido a pocas personas tan increíblemente profesionales y tan increíblemente humanas a la vez. Paz es sin duda una de ellas. Su capacidad de escucharte, entenderte, ayudarte y enseñarte a seguir sin ella ha hecho que sea una persona que estimamos mucho y que siempre tenemos presente. Es un punto firme. Gracias Paz.

Paz es una excelente profesional. Une su conocimiento a un trato humano muy cercano y a una comunicación muy eficaz. Gran implicación y trabajo que hacen que sus sesiones sean muy efectivas. Gracias por tu ayuda.

Ahora que tengo esta extraordinaria oportunidad, quisiera decir con una sencilla frase lo que pienso de tu labor como terapeuta: la simplicidad de tus consejos hace colosales los resultados.

Paz me ayudó a poner las cosas en su sitio. Me explicó el porqué de lo que me sucedía y me dio las pautas para vivir en paz y tranquilidad.  De las primeras sesiones salía agotado. Fue un trabajo intenso, pero poco a poco, ese caos mío desapareció. Volví a sonreír, aprendí a quererme y a valorar y entender mi entorno.  La terapia no duró ni tres meses.  Aún recuerdo (y pongo en práctica) muchas de las cosas de las que allí hablamos, y gracias a las cuales, empecé una nueva etapa vital.

En ese momento, que parecía no tener final, decidí ir a visitarte y mi experiencia fue desde luego totalmente positiva. Aprendí por un lado en relación con la pareja a no pasar ciertas cosas por alto, a no perder mi dignidad y que las personas no cambian, lo que me dio fortaleza y, sobre todo, firmeza a la hora de tomar la decisión de sacar a una persona de mi vida. Gracias a esa firmeza a día de hoy creo que mi relación en pareja, por supuesto con otra persona, es plenamente satisfactoria

Para cambiar puedes hacerlo solo (un superhéroe) o con ayuda (en mi caso la tuya), que te muestre las herramientas necesarias y las instrucciones para seguir adelante. Es uno mismo el que decide utilizarlas o no. Yo estaba en crisis y si no hubiese sido por ti no lo hubiese superado. Gracias a que di contigo, no sólo superé mi crisis de pareja sino que entendí muchas cosas, aprendí otras y lo más importante, cogí confianza en mí mismo.

Tú has sido la luz en mi camino oscuro. Gracias a ti veo las cosas de otra manera, seguro que vendrán más crisis pero estoy tranquila por que si necesito ayuda para superarlo podré contar contigo.

Hacer terapia con Paz ha sido volver a respirar. Ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida y sólo lamento no haberlo hecho antes . Vivía prisionera  de mis angustias, mis miedos, mi inseguridad, y me quitaste las cadenas , desde que fui he dado pasos de gigante, me enfrento de otra manera a los problemas o situaciones que me angustiaban, aún me quedan cosas por resolver y siempre quedarán, pero paso a paso. Lo más importante es que no he vuelto a tener esos pensamientos negativos ni esas crisis. Sólo puedo estar agradecido.

Yo era lluvia, gris y empapada en lágrimas, tú me enseñaste a despejar las nubes, a dejar que el sol saliese y en consecuencia aparecieron cual arco iris los distintos colores de la vida. A veces sigue lloviendo como es natural, pero ahora con esa lluvia más campos podré regar.

Podría hasta sonar a tópico aquello de afirmar que haber conocido y formar parte del mundo (porque no me considero sólo una paciente y mucho menos una cliente) de Paz es algo maravilloso. Pero es eso y mucho más. Es un antes y un después en tu vida. Trabajar –porque es lo que haces realmente en una de sus sesiones- te aporta gran autoconocimiento, seguridad y mucha libertad. Y todo ello de la mano de la mejor hada madrina que se pueda tener. Una chica dulce, siempre dispuesta a ofrecerte la mejor de sus sonrisas, anécdotas y profesionalidad. Y como tal hada, la magia de sus palabras y todo lo aprendido te seguirán acompañando a lo largo de los años, donde no evitarás recordar tantas de sus frases y enseñanzas que no sabes hasta qué punto formará parte de tu vida para siempre. Y, por supuesto, es todo un placer.

Me has ayudado en un momento en el que realmente lo necesitaba, a comprender lo que me estaba pasando y a saber controlarlo. Me he sentido muy cómoda por tu simpatía y cercanía, y me ha gustado mucho la forma en la que trabajábamos, participando yo también en mi recuperación, de forma que acabé por darme cuenta de que podía, haciendo un esfuerzo, salir yo sola.  

Llegué por primera vez a la consulta de Paz descreída, enfadada, casi obligada. No quería estar allí y no creía que sirviera para nada. Falta de madurez, ignorancia y ayudas anteriores mal enfocadas y mal recibidas me habían llevado a pensar así. La barrera cayó  en la primera hora de terapia. Entré  convencida de estar condenada a ser una persona triste y angustiada y salí segura de que todo iba a mejorar.  Evidentemente,  las cosas no fueron tan sencillas. Tenía mucho trabajo por delante, y no fue fácil enfrentar mis problemas. Pero no sólo sirvió  para que las cosas mejoraran. En esos más de seis meses de terapia lloré, reí, pataleé, reflexioné, aprendí, crecí. Hacer esa terapia es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Y no he dudado en volver cuando he creído que lo necesitaba, porque sé que eso no me hace más débil, sino más capaz de resolver y gestionar mis emociones.

Mi más sincero agradecimiento hacia ti y hacia las personas que me llevaron e impulsaron a realizar el acto que considero  de mayor valentía en el ser humano; enfrentarte contigo mismo y querer cambiar algo que definitivamente no va bien en nuestras vidas.

En mi caso desde la primera consulta obtuve algo que ansiaba desde hacía tiempo, y se convirtió en la sensación que más recuerdo: la tranquilidad, el sosiego, la calma, me enseñaste que había un botón para reducir el nivel de ansiedad, que las cosas no se solucionaban de un día para otro. Cuando acudí a tu consulta, no me reconocía a mí misma, todo lo experimentado y sufrido, habían hecho de mí una persona totalmente desconocida, extraña y diferente que vivía conmigo de repente, y no sabía atenderla. Y de golpe volví a brillar. 

Me sentía “desfondado”, como decía yo.  En el lapsus de 7 días me había quedado sin trabajo y sin pareja.  Comenzamos la terapia: un diálogo en el que fuimos desgranando los temas que me paralizaban. La verdad es que sólo puedo tener buenas palabras sobre la terapia, donde tu experiencia, profesionalidad y cariño marcaron un punto de inflexión en mi vida adulta.

Supongo que todo el mundo pasa por mejores y peores momentos, y cuando los peores momentos se solapan en el tiempo da una sensación de ahogo de la que parece que no se va a salir. En mi caso, consecuencia de la conjunción de una relación en pareja traumática y del estrés que supone opositar (cuando se toma en serio). Y en ese momento, que parecía no tener final, decidí ir a visitarte y mi experiencia fue desde luego totalmente positiva. Y todo se ordenó. 

Me ayudaste a canalizar mi perfeccionismo y mi auto exigencia, haciéndome ver mis logros y no centrarme en mis derrotas, y coger aire para seguir. Yo sólo puedo tener buenas palabras, la ansiedad continua, las noches sin dormir, que parecían interminables son sólo hoy un lejano recuerdo.  Y no sólo me ha servido para el pasado, estoy segura de que a partir de ahora sabré enfrentarme a los problemas con una nueva filosofía, y desde luego sin dudar en acudir a ti. No sólo por sentir empatía y que, como persona, me encuentro muy a gusto hablando contigo, sino que además, detrás de ello hay una enorme profesionalidad.

Durante las sesiones que recibimos , te expuse mis sentimientos, en ese momento era otra persona a la que soy hoy, ni mejor ni peor, diferente por lo menos veo el mundo de manera diferente. Estaba dentro de un círculo vicioso del que no podía salir. Lo que veía claramente es que estaba en crisis con mi pareja y lo que realmente pasaba era que estaba en crisis conmigo misma. Eso provocó la crisis con el resto del mundo. Si no estás bien contigo mismo, si tienes inseguridades, miedos, lo que ocurre a tu alrededor te afecta de manera desproporcionada. Gracias por ayudarme a comprenderme y no tirar por tierra mi vida y mi relación.

Eres un gurú de los momentos oscuros. Un guía que abre la puerta que cada uno elige, pero que nos obliga a atravesarla solos y con responsabilidad. Siempre te agradecí tu sinceridad, porque hay verdades que duelen y algunas hasta anulan, pero a mí me dolieron sólo inicialmente, porque me ayudaste con tu profesionalidad para dar un paso grande como mujer. Me arrancaste la tirita de un golpe y la herida se fue secando con naturalidad. Así que siempre te tendré como una gran guía.

Sé que me vas a decir que es una tontería, pero te quiero dar las gracias por todo, sé que es tu trabajo pero también sé que te importo, y que te implicas mucho más allá de él. Que de verdad hoy no sería capaz ni de levantarme de la cama si no fuera por ti. Yo nunca te podré agradecer lo suficiente tu apoyo y tu esfuerzo, poder ir de la mano contigo. Soy un ejemplo de lo positivo que consigues en la gente.

Alguien que sin prácticamente darse cuenta, me ha dado tanto. Alguien que tanto me ha enseñado. Resumiré todas esas cosas buenas en una sola frase, que además repito en numerosas ocasiones a lo largo del camino: Lo mejor que he podido hacer en esta vida. Gracias a lo que me enseñaste, a lo largo de los años, me ha servido (entre muchas otras cosas), para superar los sinsabores que da la vida y sujetar con fuerza las buenas vivencias.

Extraordinario el trato. Conseguí superar mis problemas en poco tiempo. Y Paz de Roda me trató con esa calidez y ese afecto durante todo el proceso, que tanto me ayudó a encontrarme a mí misma y a hacerme autónoma e independiente.

Paz una gran profesional que además te trata con un inmenso cariño y respeto ayudándote en los momentos complicados, a saber superarlos creciendo como persona. Y no es fácil encontrar personas tan cualificadas y que se implica en los demás.

Sandra Bermejo es una gran profesional que saca lo mejor de ti y da enseñanzas para toda la vida. Gracias.

Buena ubicación e instalaciones. Dirigido por una profesional de gran reputación.

El centro es maravilloso, pero nada comparado con el equipo humano que lo forma. 

No puede hacer más honor a su nombre. Con ella he crecido como persona. Lo mejor que he podido hacer en esta vida es haber acudido a su consulta, no me arrepentiré jamás. Muchas gracias Paz.

Excelente profesional, de trato exquisito y gran humanidad. Paz te hace sentir en confianza desde el primer momento y, lo que es más importante, sentirte comprendido y ayudado. Sin duda alguna, una eficaz y bien preparada mano tendida.

Paz, una gran profesional y amante de su trabajo, te ofrece todo su apoyo en los momentos más difíciles y que sin darte cuenta te convierte en una persona más fuerte y lo más importante, más feliz, brindándote su amor incondicional como profesional y como persona.

He recibido una atención extraordinaria, con una total empatía, compresión y profesionalidad. Los resultados así obtenidos son muy satisfactorios.

Un centro lleno de buenos profesionales, cercanos y atentos, desde que entras por la puerta te sientes acompañada. Conozco a Paz desde hace casi diez años y mi experiencia con ella y su equipo ha sido, y es, excelente. Acudir a su centro ha sido una de mis mejores inversiones de futuro. En diferentes circunstancias ha resultado un punto de apoyo muy importante, con resultados visibles y que se mantienen en el tiempo. Su implicación en cada persona es admirable. En estos tiempos raros en los que a veces nos supera la vida encontrar herramientas y un buen asesoramiento es muy importante. Muy recomendable para los que buscan un buen profesional.

Me ha encantado la experiencia de la terapia y me ha curado muchos puntos débiles que han aumentado ahora la seguridad en mí misma, el ver la vida desde otro punto de vista, siempre estoy más positiva, resuelvo las cosas de manera más pacífica. Sin duda repetiría si surgieran nuevas inseguridades que me impidieran ser feliz.

Simplemente estoy feliz. Todos son estupendos y grandes profesionales. Qué decir de Paz, se ha convertido en alguien indispensable en mi vida. Gracias por toda tu ayuda, apoyo y comprensión. He ganado a alguien muy especial en mi vida y estoy creciendo como persona.

Sandra ha sido muy respetuosa y ha sabido darme mi tiempo para ir venciendo mis barreras inconscientes. La terapia me ha aportado mucho más de lo que esperaba en un principio. Excelente trato del personal, agradezco su diligencia para cambios de citas en el último momento por cambios laborales.

Estoy contentísima con vosotros, nunca había ido al psicólogo y en Sandra he encontrado a alguien que me ha ayudado a conocerme y que sólo me aporta cosas positivas. Puedo decir que gracias a vosotros soy más feliz. Gracias por vuestro trabajo.

Hoy Sandra me dará el alta tras 6 fantásticos meses de terapia, trabajo en equipo, descubrimiento y crecimiento personal. Dos joyas con Sandra (mi psicóloga) y Mª José (recepción), si no lo digo reviento: profesional y personalmente son esas personas-regalo que te da la vida. Lo profesional, como el valor en la mili, se da por supuesto, pero hay muchas formas de ser y de estar, y es lo que marca la diferencia entre ser bueno y llegar a la excelencia. Y ahí es donde entra la forma de ser de cada uno, la humanidad, la prudencia cuando toca y la cercanía cuando mejor sienta, la sonrisa, la mirada, el trato afable no por educación, sino por puro corazón. Como casi ex-paciente os doy las gracias, no me cansaré de dároslas; y como ser humano no sólo me siento agradecido sino afortunado de haberme cruzado con ellas dos. Hoy se lo diré a ellas personalmente. Felicidades por haber creado un espacio tan íntimo, cálido y humano, y por confiar en dos joyas como Mª José y Sandra

Ha sido una experiencia maravillosa de introspección y autoconocimiento. Sandra me ha ayudado a mirar hacia dentro sin miedo y me ha proporcionado herramientas para la vida. Estoy muy agradecida por el trabajo que ha hecho conmigo y por su dedicación durante todo el proceso terapéutico.

Me siento muy feliz porque es la primera vez que siento firmemente que mi vida va a cambiar y que conseguiré sentirme bien conmigo misma definitivamente.

Sandra me está ayudando mucho a conocerme a mí mismo y a cómo mi pasado y mis problemas me afectan. Siento mucha confianza con ella y una gran dedicación y pasión por lo que hace y por hacer sentir bien a sus pacientes. Estoy muy contento de haber dado con ella.

Sandra es muy profesional, pero sobre todo se implica y empatiza mucho con su paciente. Feliz, gracias.

La recompensa de recibir la terapia por Sandra es tan intensa, que cualquier palabra se queda corta. ¡Has de vivirla! Su fuerza interior es capaz de mover el mundo. Sus ojos, amor en el estado más puro. La acogida de Pepa en el centro, es vital para poder iniciar la sesión. Ella es un punto de apoyo en todo momento. Sabe decirte la palabra apropiada en el momento apropiado. ¡Estar en vuestras manos no tiene precio!

El centro y sus psicólogos son una maravilla y contribuyen en gran medida al bienestar de las personas. Paz en especial para mí es digna de admiración y me inspira a seguir adelante.

La ayuda, atención e implicación de Sandra sobre mi problema y mi persona me están ayudando a controlar cosas y conocerme más que nunca. Gracias por hacerme sentir valorada e importante, gracias por verme tal y como soy y no juzgarme cada semana.

Mi terapeuta, Sandra Bermejo, es una persona comprensiva, agradable, que genera confianza, tranquilidad, seguridad y confort; así como una persona que se involucra al 100% en tus necesidades, escuchándolas atentamente y colaborando contigo a ordenar tus ideas. Las terapias son dinámicas, atendiendo y analizando siempre  aquello que propones para encontrar la manera que mejor se adapta a ti para solucionar cualquiera de las situaciones que le menciones, y hacerte sentir mayor bienestar y felicidad interior.

Me gusta que Paz establezca una serie de pautas que tendrán su resultado a largo plazo. También me dio mucha confianza el hecho de que se tomara tiempo en conocer al paciente para así identificar su problema de la manera más exacta posible. El trato es muy cercano y ella, muy cordial. Me siento parte de una gran familia. Recomendaría a Paz de Roda a cualquier persona de mi entorno que necesitara ayuda psicológica. Paz es una profesional pragmática y muy comprometida con sus pacientes. A día de hoy, yo no me siento su paciente, sino su amiga.

Si sientes que no puedes tú solo con los problemas, no te avergüences y pide ayuda.En Paz de Roda te sentirás mejor que en casa, desde el primer día.

Estoy muy contenta tanto con el centro, por la amabilidad de todo el personal y la tranquilidad, relajación y positividad que transmite, como con mi psicóloga Paz por su trato hacia mí. Paz es alegre, amable, cariñosa, transmite confianza, te presta atención y yo me he sentido muy comprendida por ella, ha dado en el clavo en muchas cosas sobre mí y la terapia me hace sentir mejor, poco a poco creo que voy avanzando y me gusta venir cada semana.

Qué puedo decir… Paz tiene esa sensibilidad indescriptible con la que te sientes taaaan bien, taaaaan conectada, taaaan comprendida que es imposible que no pueda ayudarte. Su capacidad es sorprendente. Ha nacido para esto, sin ninguna duda. Y como persona,… es una de las mejores que conozco, sin duda. Y luego está Pepa, que te ayuda en todo y es taan amable siempre. Mil gracias por todo!

Paz me ha ofrecido las herramientas que me hacen y me harán sentirme feliz conmigo misma. Creo que no hay nada más importante. Siempre estaré muy agradecida. Gracias de todo corazón.

Muy contenta con el trato recibido en el centro y especialmente con Sandra, ha entendido mi problema y me ha ayudado a superarlo.

Lo que más tengo en mi corazón es amor y agradecimiento por este centro. A Paz la conocí en el Centro de Formación, fue ella la que me trasmitió el inmenso amor por esta carrera, la Psicología, el gran amor de mi vida. Pero días después sintiendo que mi mundo se derrumbaba corrí por su ayuda, y ella con los brazos abiertos y con su gran corazón decidió abrirme las puertas de su centro para ayudarme a reconfortar mi afán por encontrar respuestas. Conocí a Pepa, ese ser humano siempre con una sonrisa que te hacía sentir que allá dentro todo iba a estar bien. Mi terapia fue todo un reto, agotadora muchas veces, frustrante algunas otras pero al final salvó mi vida, aun cuando yo quería desistir las profesionales del centro estaban allí para decirme que una vez más encontraríamos el camino, cuantas lágrimas, sonrisas, abrazos quedaron en sus consultorios, pero siempre hubo un  final feliz por que nunca nada volvería a ser lo mismo después de cruzar sus puertas . Me ayudaron a cambiar completamente la visión de mi entorno. Sólo tengo agradecimiento para Paz y su equipo, las quiero infinitamente y admiro profundamente su trabajo, dejan su alma puesta en cada paciente, en cada terapia, en cada clase. ¡¡¡Siempre le digo a Paz que cuándo sea grande quiero ser como ella!!