Terapias y Técnicas

Todos los artículos que aparecen la web pertenecen a Paz de Roda Centro de Psicología y están protegidos por los derechos de autor y normativas concordantes. Su uso está limitado a la lectura, no pudiéndose explotar, reproducir ni difundir sin señalar la fuente y sin pedir autorización expresa al centro.

En nuestro centro hemos aunado diferentes orientaciones y tipos de terapia. Esta postura ecléctica, pero siempre rigurosa, nos permite ofrecer una terapia integradora, ya que lo realmente importante es ayudar a la persona y dotarla de recursos para enfrentarse no solamente a su problema en el presente, sino también herramientas para la mejora y el desarrollo personal.

La terapia que vertebra todas nuestras actuaciones profesionales es la cognitivo-conductual.

  1. Evaluación, a través de una entrevista clínica y la administración de tests psicológicos, se identifica el problema de manera pormenorizada, pero también se detecta la forma en la que la persona percibe, siente, interpreta y actúa en su contexto habitual y cómo funciona habitualmente en sus distintas áreas vitales. Y aunque nos centramos en el aquí y ahora, también hacemos conscientes las causas inmediatas o remotas.
  2. Explicación del problema, donde se ofrece una información científica y argumentada del problema, lo que le permite a la persona sentirse comprendida y ubicada, entendiendo qué y por qué le sucede lo que le angustia y lo que interfiere en su bienestar.
  3. Intervención, donde se ayuda a la persona a poner en marcha pautas que le ayuden a cambiar su situación vital y para obtener y consolidar los objetivos personales.

Por tanto, se trata de un proceso muy interactivo entre el psicólogo y el paciente, donde ambos colaboran para la solución del problema. El psicólogo aporta sus conocimientos y su experiencia, el paciente aporta su motivación y su capacidad para el desarrollo y el cambio.

Y todo ello bajo una relación terapéutica que se caracteriza por:

  • Calidez
  • Apoyo emocional
  • Disponibilidad
  • Guía y dirección
  • Consejo y asesoramiento
  • Aceptación plena y ausencia de todo juicio
  • Confidencialidad
  • Respeto y valoración
  • Empatía
  • Motivación

La técnica es fundamental para operar el cambio, pero debe sustentarse sobre una relación afectuosa donde la persona sienta que es importante, que no es un caso más, que no es un expediente. Es una persona relevante al máximo para su terapeuta.

Cada una de las terapias que mencionamos a continuación, tiene su propio abanico de técnicas y métodos, que se detallan a la persona antes de iniciar la terapia. Es necesario siempre que la persona comprenda lo que se va a trabajar y esté de acuerdo con ello y con la forma de abordarlo.

La terapia que se iniciará será de corte cognitivo-conductual. Este modelo de terapia (TCC en adelante) está basado en la idea de que nuestro malestar parte de alteraciones cognitivas y que estas alteraciones influyen en las emociones y en las conductas. Por ejemplo, si ante una entrevista de trabajo pienso que no estoy preparada, que cualquier persona tiene más habilidades que yo, que voy a hacer el ridículo… estos pensamientos harán que mis emociones sean negativas (miedo, ansiedad, angustia) y que mis conductas sean poco efectivas (no tendré contacto ocular, no sonreiré, daré respuestas cortas, tartamudearé…). Si, por el contrario, pienso que poseo cualificación suficiente, que tengo ganas de demostrar mi valía y que no ser seleccionada en una entrevista no significa no tener aptitudes, mis emociones serán leves e incluso positivas (aquí por ejemplo puede existir cierta euforia relacionada con el reto) y mis conductas más operativas (explayarme en las respuestas, sonreír, tener un tono de voz firme y seguro…). Parafraseando al filósofo griego Epicteto de Frigia: “Cuando algo acontece, lo único que está en tu mano es la actitud que tomas al respecto; tanto puedes aceptarlo como tomarlo a mal” o “Lo que en verdad nos espanta y nos desalienta no son los acontecimientos exteriores por sí mismos, sino la manera en que pensamos acerca de ellos.”

Y luego utilizaremos las aportaciones de otras terapias si las consideramos oportunas para el problema en cuestión que se centrarán en:

  1. Auto-conocimiento identificando la forma de interaccionar con uno mismo y con el mundo que le rodea y descubriendo las causas que determinan esas interacciones.
  2. Gestión de rutinas para aumentar la adaptación y la satisfacción.
  3. Fijación de metas y objetivos para dirigir la conducta hacia lo que se desea.
  4. Identificación y manejo de emociones para que no se bloqueen pero tampoco nos inunden.
  5. Psicología positiva: centrada en el bienestar y en la felicidad, con el fomento de la inteligencia emocional, la creatividad, el optimismo, el sentido del humor, la asertividad, las relaciones sanas.
  6. Terapias de Tercera Generación o Contextuales que pretenden aumentar el nivel de compromiso de una persona para conseguir el cambio, pero también para aumentar la aceptación.
  7. Hipnosis: la persona profundamente relajada puede atender a su mundo psíquico, redirigiendo así pensamientos, emociones, motivaciones y conductas.
  8. Técnicas de reprocesamiento cerebral: centradas sobre todo en el trauma, para desatascarlo y desintegrarlo.
  9. Terapia Humanista centrada en el crecimiento.
  10. Terapia Sistémica donde se tienen en cuenta todos los sistemas que influyen al ser humano (familia, relaciones laborales, factores culturales) y modificar aquellos que alteran el bienestar.
  11. Mindfulness donde la persona aprende a centrarse en el presente y romper con el “murmullo” interno.
  12. Coaching centrado en las fortalezas y potencialidades.